Noticia23/03/2026

Leticia Escutia, responsable del Programa Mujer de Cáritas Española, visita nuestra diocesana para conocer el proyecto “Caminando juntas”

ejemplo de acompañamiento integral a mujeres en situación de vulnerabilidad

Cáritas Diocesana de Granada, 23 de marzo de 2026

Uno de los ámbitos de la acción social de Cáritas Diocesana de Granada es el de Mujer, desde donde se trabaja por la recuperación personal e inserción socio-laboral de mujeres en situación o riesgo de exclusión social. Es el caso del programa “Caminando Juntas”, que la responsable del Programa Mujer de Cáritas Española, Leticia Escutia, tenía ocasión de conocer de primera mano esta semana en una visita realizada a nuestra sede.

Además de saludar a la directora, Luisa María Maeso, a la secretaria general, Rosario Molina, y al delegado episcopal, Alfonso Marín, estuvo acompañada en la visita por la responsable de Territorios e Intervención Social, Bienvenida Bueno, y por Belén Pardo, técnica del programa Mujer.

A lo largo de la mañana tuvo ocasión de asistir a varios de los talleres programados en el marco de “Caminando Juntas”, en los que pudo comprobar cómo, detrás de los procesos de exclusión que se atienden, hay historias de vida marcadas por las desigualdades, la violencia, los duelos o la falta de oportunidades.

Muchas de las mujeres que llegan a Cáritas Diocesana de Granada sostienen solas a su familia, son madres que cargan con la responsabilidad de sacar adelante a sus hijas e hijos, y que incluso tienen que enviar dinero a sus países de origen; mientras intentan reconstruir su proyecto de vida, viven con la sensación de tener que poder con todo, de tener que aguantarlo todo, sin apenas contar con una red de apoyo. La sobrecarga atraviesa sus vidas, lo que les lleva a menudo a renunciar a formarse o a aceptar un trabajo porque no tienen con quien dejar sus hijos e hijas, porque cuidan de todos excepto de ellas mismas, olvidando incluso su salud. Y, sin duda, todo esto va limitando sus oportunidades y sus opciones de futuro.

La precariedad laboral y el elevado precio de la vivienda son aspectos que limitan las posibilidades de superar esas situaciones de exclusión, lo que genera miedo a no poder sostener a la familia, una gran fragilidad y mucha incertidumbre. Por eso, el acompañamiento que se realizada desde Cáritas Diocesana de Granada no se limita a las necesidades materiales, sino que va más allá. “Escuchamos el cansancio, la preocupación, los miedos; y, al mismo tiempo, comprobamos la enorme capacidad que tienen estas mujeres para sobreponerse, para continuar luchando cada día por tener una estabilidad y mejorar no solo sus vidas, sino también las de sus hijas e hijos, en contextos muy adversos”, detallan las responsables del programa.

Y añaden que “incorporar una mirada de género en la intervención social no es solo una cuestión técnica, sino una necesidad para comprender mejor las desigualdades que atraviesan estas historias y así poder dar respuestas más justas que permitan a las mujeres recuperar seguridad, autonomía y esperanza para su futuro”. De hecho, según se refleja en la última memoria anual de la entidad, el 85% de las mujeres atendidas mejoran su calidad de vida de una triple perspectiva bio-psico-social y consiguen una mayor autonomía funcional.

La visita ha servido además para valorar posibles acciones conjuntas que sirvan para aplicar en el territorio la guía para la detección de violencias machistas y el material de trabajo elaborado por Cáritas Española para incorporar la perspectiva de género en el conjunto de la acción social que se realiza desde Cáritas.