Noticia • 19/10/2026

Cáritas Diocesana de Granada acompañó a 256 personas en situación de sin hogar en Motril en 2025, un 8,9% más que el año anterior

Con motivo del Día de las Personas sin Hogar, Cáritas lanza una campaña para sensibilizar sobre el sinhogarismo y reivindicar la importancia de los vínculos, la comunidad y el sentido de pertenencia.

Cáritas Diocesana de Granada, 19 de octubre de 2026

Con motivo del Día de las Personas sin Hogar, que se celebra el próximo 25 de octubre, Cáritas lanza la campaña Nadie Sin Hogar bajo el lema “Un hogar, un lugar al que pertenecer”, una iniciativa que busca ampliar la mirada sobre el sinhogarismo y recordar que toda persona necesita mucho más que un techo: necesita un lugar donde sentirse acogida, reconocida y parte de una comunidad.

Una realidad que sigue creciendo

La campaña se desarrolla en un contexto marcado por las crecientes dificultades para acceder y mantener una vivienda. Según los últimos datos de Cáritas Española, la Confederación acompañó en 2025 a 44.475 personas en situación de sin hogar, un 3,8% más que el año anterior. La pérdida de empleo, el elevado coste de la vivienda, los desahucios o los procesos migratorios forzados continúan siendo algunos de los factores que empujan a muchas personas hacia situaciones de exclusión residencial.

En la provincia de Granada, Cáritas Diocesana mantiene en Motril el Centro de Día para Personas Sin Hogar, un recurso que ofrece acogida, acompañamiento y espacios de relación para personas que viven situaciones de exclusión residencial. Durante 2025, el centro acompañó a 256 personas, un 8,9% más que en 2024.

Además, 143 personas acudieron por primera vez al recurso, mientras que 113 llevan vinculadas al programa tres o más años, una realidad que pone de manifiesto las dificultades que muchas personas encuentran para recuperar la estabilidad y acceder a derechos básicos como la vivienda, el empleo, la salud o la protección social.

Un recurso que genera vínculos y combate el aislamiento social

El centro, ubicado en la calle Camino de las Ventillas de Motril, ofrece servicios básicos como higiene personal, duchas, lavandería, ropero, consigna y desayunos, además de orientación social y acompañamiento individualizado. También presta apoyo en cuestiones relacionadas con la salud, la movilidad o la tramitación de documentación. Más allá de la cobertura de necesidades inmediatas, el recurso genera espacios de acogida, relación y confianza que ayudan a las personas a romper su aislamiento social, recuperar vínculos, fortalecer su autonomía y avanzar en sus procesos de inclusión social. Todo ello es posible gracias al compromiso del equipo técnico, el voluntariado y las entidades colaboradoras que sostienen este proyecto, así como a la cofinanciación de la Consejería de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad a través de la asignación tributaria del 0,7 % del IRPF autonómico.

“Toda persona necesita sentirse acogida y parte de algo común”

En la carta publicada con motivo de la campaña, Alfonso Marín, delegado episcopal de Cáritas Diocesana de Granada, recuerda que “queremos poner la mirada en aquello que nos une y nos humaniza: la comunidad, los vínculos y el sentido de pertenencia”. Asimismo, subraya que “toda persona necesita un lugar donde sentirse acogida, reconocida y parte de algo común” e invita a sustituir “la indiferencia por el encuentro”.

El sinhogarismo va mucho más allá de dormir en la calle

La propuesta de este año pone el acento en que el sinhogarismo va mucho más allá de la imagen de quienes duermen en la calle. Según la Tipología Europea sobre Sinhogarismo y Exclusión Residencial (ETHOS), esta realidad incluye también a personas que viven en alojamientos temporales, viviendas inseguras o espacios inadecuados. Muchas de ellas permanecen invisibles pese a encontrarse en situaciones de gran vulnerabilidad.

Un hogar es también comunidad y pertenencia

Desde Cáritas se hace un llamamiento a parroquias, comunidades cristianas, administraciones públicas, entidades sociales y ciudadanía para seguir construyendo una cultura del cuidado, la cercanía y la fraternidad.

La entidad recuerda que detrás de cada situación de sinhogarismo existe una historia de pérdida de vínculos y de vulneración de derechos. Por ello, la respuesta debe ir más allá de la cobertura de necesidades básicas y favorecer procesos de inclusión, participación y acceso efectivo a derechos fundamentales que permitan a cada persona reconstruir su proyecto de vida y sentirse parte de la comunidad.

⇒ Más información sobre la campaña y carta completa del delegado episcopal.